domingo, 28 de marzo de 2010

ENTRE EL AMOR Y OLVIDO



Quería escribir un sueño, imaginar nubes hechas de papel
respirar en veredas de ilusiones, correr con mis pies desnudos por la vida.

Quería describir tu alma, romper barreras de silencio
hurgar en tu mundo, desparramarme en tu cuerpo
escalar las paredes de tus rincones invadidos de misterios,
de tus soledades hechas con la ausencia… de ese inmenso vacío que se come al olvido.

Era noche…una noche solitaria y triste, noche desesperadamente estéril,
anhelando asirme a esa cuerda que separa el amor con el odio,
el rencor con el perdón, el deseo con el hastío…noche desesperadamente amarga.

Quería refugiarme en las espinas de un sentimiento que había marchado a un mundo lejano,
donde el paraje es desierto, donde no existe la más remota esperanza del regreso.
Era de noche…calurosa y larga aun sin embargo a mi cuerpo mil dagas de un frío inmenso lo cubrían.

Ya nada esperaba de tu boca, tus labios pronunciaron un adiós
y ellos mismos callaron lo que tantas veces anhelaste
¿Fue amor? No sé cuando se escapó por mi ventana
y arrinconó despiadadamente cada recuerdo limpio que a tu lado fue vivido.

Porque tu amor fue un día bueno…ya no estaba…aun así quería reconstruir lo destruido,
fuiste templo, fuiste alma, fuiste sol y fuiste olvido.

Cambiaste una sonrisa por tristeza, cambiaste el fulgor de una mirada por el llanto,
cambiaste tanto amor por tu egoísmo.

Y ¿Después? No duele nada, solamente en eco se convierte un lamento,
Pronunciaste un adiós y aun así yo quería
abrazar a tu mundo con el mío
¡Pobre tonta marioneta del olvido!

Alma Cervantes

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Mi foto

Nacida en un rinconcito en la Sierra llamado La Vainilla, ubicado el Municipio de Sinaloa ,Sinaloa, México.,de profesión Trabajadora Social y escritora.
Raíces Sinaloenses arraigadas en el gusto por la Música y la poesía. Amo el sonido de la tambora y el sabor a café de mi hermosa provincia Señorial Sinaloa de Leyva.
Hay ocasiones en que mis letras han acompañado las esperas que como, mi canción norteña, hacen presencia en mis noches. Amo la melodiosa guitarra, la sonora tambora, la trompeta y el acordeón, que han pintado a mi pueblo con notas de fa, como un sueño sin respiración. Amo la poesía que es canción norteña en mis oídos alegrando mis momentos de placer inusitado por estas manos ansiosas de escribir a los paisajes de mi tierra. Voy tejiendo caminos en mis versos que pintan las serranías de mi pueblo y mis letras van extraviándose en ese cielo inmenso que cobija a mi Pueblo.